Fricciones: la rentabilidad de incomodar al cliente.
Puede parecer absurdo, de locos, pero algunas empresas crean incomodidades y molestias a sus potenciales clientes en el acceso a sus productos y servicios.
Lo hacen conscientemente, sabiendo el trastorno que causan a las personas; todo por conseguir un poco más de rentabilidad.
Estas fricciones son usadas para gestionar la demanda de manera artificial, y en la mayoría de los casos serían innecesarias.
Perseguir un efímero aumento del margen comercial tiene siempre consecuencias: una experiencia de cliente negativa y un deterioro del valor de marca a largo plazo. Aun así, muchas organizaciones lo siguen aplicando.
¿Crees que les compensa esta estrategia?









