Curiosidad.
Dicen, y creo que con razón, que empezamos a ser viejos cuando perdemos la curiosidad.
Ser curioso es ser una persona inquieta, que no se conforma con lo que percibe o le dicen, que cuestiona las cosas y que, sobre todo, busca entender y comprender.
Una persona curiosa es muy valiosa, y no solo porque no envejezca, sino porque está en la mejor posición para descubrir lo que otros no imaginan, aunque se equivoque; está en su ADN persistir y aprender.
Con todo, las personas curiosas no abundan, la mayoría nos dejamos llevar por lo que nos dicen, por lo que está «de moda» o por lo que menos problemas nos dé.
Pero ¿te imaginas tener en tu organización a alguien con esta capacidad?
¿Te gustaría tenerlo a tu lado y que contribuyera a generar nuevas ideas y estrategias de marketing para tu negocio?
Yo no dudaría.









